Escribió cartas a todos sus amigos que le venian a la memoria suplicando por favor le enviaran un pedazo de la madera de Sándalo. Estuvo esperando días y días hasta que un día escribiendo una de estas cartas se quedó pensativo mordisqueando el lápiz con el que había escrito buen número de ellas. De pronto, un sutil aroma se coló por su nariz. ¡Que explendio perfume! Lleno de alegría, descubrió que el lápiz que le servia para pedir el Sándalo estaba hecho precisamente de esta madera.
A veces anciamos lo que no tenemos,pero no sabemos apreciar lo que está a nuestro alcance.
Reflexiona por un segundo si realmente vale la pena dejar a un lado todo lo que Dios te ha dado,por cosas que quizas no tengan el mismo valor...
Que tengas un hermoso y bendecido dia!!
Love,
Sognodiamore!
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