Anoche llorando en silencio encerrada entre cuatro paredes llamadas habitación, grité tu nombre reclamando sentimientos vacíos… al ver que no contestabas, lloré, mi corazón ya no aguantaba tanto dolor…
Intenté borrar de mis recuerdos todo aquello que me atormentaba, mas solo logré sentirme derrotada, perdida, sin nada… al ver las estrellas te grité fuertemente Oh! Dios! Contéstame!!, pero no lo hiciste, tu respuesta nunca llegó, me perdí más en el espacio… me urgía tenerte.
Al pasar las horas seguí llorando, otra vez te grité diciendo esta vez Dios mío! Escúchame! ,pero no lo hiciste, ni una sola palabra salió de tu boca… al parecer no escuchabas mi llanto. Al pasar de los días, te busqué desesperadamente, no te encontré… grité nuevamente Dios mío! Mírame!!, pero…esta vez tampoco sentí tu presencia.
Mi llanto quebraba cada vez más mi alma, sentada en mi cama mirando al vacío supliqué que vinieras a mí, pero no llegaste, no te vi. Te grité fuertemente Dios!! Por favor aparece, quiero verte!, ilógicamente no estabas, al parecer estaba sola, me sentía sola... Mi vacío aumentaba, mi voz cambió, mi corazón seguía cada vez más roto, llorando sin saber un porqué?...
Mis sentimientos sobrepasaban los límites, mi tristeza era cada vez mayor; y yo, ya no era la misma. Sin ánimos te grité, Dios mío! Porqué no quieres escucharme? Porqué no estás cuando más te necesito, si antes siempre estabas conmigo?...
Miré al cielo. Al caer la tarde me arrodillé y con lágrimas en mis ojos te grité sin fuerzas, Dios mío!, no me dejes, me siento sola!, te necesito!, ya no puedo más, ya no puedo seguir… entonces se abrió el cielo y entre nubes dispersas, acomodadas y suaves , estabas tú, te vi!, dulcemente acariciaste mi rostro, me llamaste hija; al mirar hacia donde estabas, la luz no me dejaba verte, resplandecías…
Sin dejar que me hablaras, te reclamé todo aquello que pedí y no me diste cuando quería, te pregunté por qué no me hacías caso, porque no estuviste cuando te necesité?. Me miraste, me tomaste en tus brazos y luego de un tierno abrazo, dijiste con voz suave: “Hija mía, mi querida y hermosa hija”, cuando me llamaste gritando mi nombre aquella noche mientras llorabas, al escucharte corriendo fui a donde estabas, pero no me viste, ignorabas mi presencia…
Pediste a gritos que te contestara, dulcemente te susurré en el oído no estás sola, yo siempre estoy contigo, pero no me escuchaste, seguías gritando buscando una explicación, un porque?, me pediste que te escuchara, suavemente sostuve tus manos, te mire firmemente a los ojos y te dije, mi niña adorada, yo siempre estoy dispuesto a escucharte, pero tú, nunca escuchas mis palabras de aliento…
Dijiste Dios mírame, entonces uno de mis ángeles bajó para ayudarte, lo apartaste de ti, no dejaste que se acercara… era uno de tus amigos, pero tú ignoraste que yo estaba a su lado. Cuando me pediste que viniera a verte, me asomé levemente por tu ventana en forma de brillante mariposa, pero estaba cerrada… entonces busqué nuevas formas de acercarme a ti. Pensabas que estabas sola, así que me deslice desde las nubes y bajé hasta donde estabas, corrías para que no te tocara, te ocultabas de la lluvia que caía sobre ti, ignorando que era yo quien quería acariciarte.
Entonces Dios mio!, he comprendido que mientras más sola me sentía, menos sola estaba, que como el rocío que cubre la flor al pasar de la lluvia, así tu amor cubría mi vida. Que cuando menos lo pensé tu siempre a mi lado estabas, que sin palabras me expresabas cuán grande es tu amor por mí, y yo, sin embargo, no quise verlo…
Que si algún día me faltarás, nada sería lo mismo, porque sin ti en mi vida Dios mío!, sin ti en mi vida, ya no sabría si existo…
Fin. OMHP. ( Inédito).
No hay comentarios:
Publicar un comentario