Al verte se desata en mí todo un torbellino de emociones, que te espero y no quiero verte, que te anhelo y no debo anhelarte, que te busco y no puedo encontrarte, que te amo y no me perteneces…
Ilógico sería no amarte, si cuando te veo mis ojos se iluminan porque tu mirada ha llegado a mi tan dulce como el néctar de la fruta en una tarde de primavera. Eres el futuro que espero en mis mañanas, esa suave brisa que me acaricia cuando nadie más puede sentirla, ese tierno y suave abrazo de un niño cuando el sol cae y llega la noche…
Te quiero, te espero, te sueño, te anhelo… simplemente en el último latido de mi corazón enamorado entenderás cuanto te amo, que si amarte mi amor es tener que perderte y a lo lejos verte, mientras sonríes de la mano con tu alma, entonces objeciones ya no hay, porque tu felicidad mi bien, vale más que todo lo que siento, que todo lo que espero, que todo lo que necesito… porque simplemente te amo…
Te busco, buscarte no es factible, cuando tú por mí no sientes nada. Cada paso que doy, cada camino que recorro, en todos lados solo tú habitas, solo tú en ellos te encuentras… como le hago, para de mis pensamientos sacarte?, para olvidar tu brillante existencia, para no sentirte mas mío, para que no vivas en mi ser…
Como dejo de pensarte?? Si en mis horas siempre te encuentras, ausente, distante, lejano, extraño a todo lo que ahora por ti siento…
Eres libre, mas no mío, te dejo a la intemperie de este torbellino, distinto, indiferente, ignorando todo y a la vez pendiente. Imagen confusa, que se esfuma en el viento mientras cae la noche y el invierno invade a medida que todo se torna distinto, eres lo inesperado en este incierto verano de cuan sol brillante sin calor alguno.
Inocente sentimiento en medio de un torbellino absurdo, en medio de este desierto sin conflicto alguno y a la vez tan lleno de todo...
Siempre te esperaré, a pesar de la distancia, de los desencuentros transcurridos en el inmenso pasado de las verdades nunca dichas, mientras en el cielo canten los ángeles y en la tierra reine la alegría, yo nunca dejaré de amarte, que si en mi torbellino de emociones tú vives, entonces eternamente se alimentará mi esperanza…
Fin. OMHP. (Inédito)
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